J.Palacios desvela a través de cartas inéditas de Franco que Hitler paralizó la entrada de España en la guerra mundial
El periodista e historiador Jesús Palacios descubre en su último libro, 'Las cartas de Franco. La correspondencia desconocida que marcó el destino de España', que fue Hitler quien "paralizó la entrada de España en la II Guerra Mundial" y no al revés, es decir, que Franco rehusara entrar en esta contienda como ha explicado la historia posteriormente.
Este es uno de los aspectos centrales de esta obra en la que el autor ha invertido más de tres años de trabajo y que ofrece, por primera vez correspondencia que en un 60 por ciento es inédita y mucha "suficientemente desconocida". El proceso de investigación "difícil y complicado", según el escritor, ha pasado también por "vetos absurdos que complican la labor clarificadora" que pretende esta obra, especialmente en lo que concierte a archivos o personas que poseen cierta documentación.
Jesús Palacios declaró, sin embargo, las facilidades ofrecidas por la Fundación Francisco Franco que le ha proporcionado correspondencia de Estado y política en la que figuran cartas "comprometidas y críticas" para Franco pero en donde no existe ninguna carta de la rica correspondencia mantenida con Don Juan o las cartas a Hitler, Mussolini o Roosevelt y que el autor ha localizado a través del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán.
El libro de Jesús Palacios abarca 60 años de la historia de España y se inicia con la carta de un joven teniente del Regimiento África 68 a Sofía Subirán, probablemente su primer amor, no correspondido. La obra se cierra con "patéticas cartas" dirigidas a Franco en 1975 por familias de varios procesados y condenados a muerte. El autor destacó que el libro "expone y clarifica muchos aspectos poco o nada revelados a través de la correspondencia política y diplomática, la interior de los diferentes gobiernos del régimen y también la personal y doméstica".
EXPRESO Y CLARO DESEO
Respecto al "apasionante capítulo" en el que se desvela el "expreso y claro deseo" manifestado por escrito por Franco de incorporarse a la II Guerra Mundial desde las potencias del eje, Jesús Palacios explicó que Franco pidió al Führer el dominio del norte de África, incluido Gibraltar. "Pasaba por su lado la posibilidad de hacerse con un imperio a costa de Francia", dijo.
Aunque inicialmente Hitler le concedió estas peticiones un elemento nuevo cambió la situación: la decisión del Mariscal Pétain de colaborar con el dictador alemán, lo que inclinó a éste último por retirar la citada oferta a España señalando en una carta que "habría que contentarse con ganancias más pequeñas". Esto hizo que Franco fuese más reticente y demuestra que fue Hitler quien paralizó la entrada de España en esa contienda.
El autor señaló también que la correspondencia manejada (1.500 documentos de los que ha seleccionado 300 para este libro) pone de relieve que Francisco Franco fue un hombre "empujado en muchos momentos por las circunstancias" que se movía siempre entre las tesis y las antítesis. "Era un hombre extremadamente religioso pero estaba enfrentado al Vaticano; se negó a que Hitler estableciese una base militar en Canarias pero pacto con Estados Unidos las bases de Torrejón que, posteriormente, diría que constituían un peligro", explicó Palacios.
"ESCRUPULOSO"
Por lo que se refiere a los aspectos puramente personales que ofrece la correspondencia manejada, Jesús Palacios señaló que no ha podido consultar muchas cartas de este tipo si bien en las que ha indagado descubren a un hombre "muy escrupuloso en el manejo de los dineros, es decir, que nunca metió mano en la caja". Al final de sus días en cuentas nominativas tenía 20 millones de pesetas y no poseía otras cuentas fuera de España.
También a través de este tipo de cartas se aprecia "su gran sencillez que llenaba con los silencios que tan nerviosos ponían a quienes acudían a las audiencias" y, además, se observa "cierto sentido del humor". "En el aspecto humano, Franco daba menos dimensión de su faceta de dictador", dijo Palacios.
El autor destacó el carácter "sistemático" de Franco que "subrayaba siempre los párrafos que consideraba más interesantes de las cartas que recibía, hacía anotaciones al margen o ponía interrogaciones y admiraciones". Curiosamente hay un escrito de Serrano Suñer de agosto de 1945 en que le pide a Franco licenciar honrosamente a la Falange y le propone que se establezca un gobierno de Frente Nacional. Franco anota al margen "Je, je, je".
Palacios resaltó también su "absoluto pragmatismo". "Comprendió que era inexorable ir hacia un sistema de participación política a pesar de ser un antidemócrata". Aunque no existe una carta en la que se exprese con determinación, el autor piensa que Franco tenía claro que el régimen monárquico que instauraba "sería muy distinto a la forma de Gobierno que él representó" pero estaba convencido de que el fututo Rey (el entonces príncipe Juan Carlos) no sólo reinaría sino que gobernaría.
MARRUECOS
Las relaciones con Marruecos constituyen otro de los puntos fuertes de la obra ya que las cartas a Mohamed V y a su hijo Hassan II así como las que éstos escribieron a Franco demuestran que había una enorme "tensión" entre ambos países.
"Franco consideraba a Marruecos el enemigo natural de España y hubo dos periodos en los que a punto estuvo de iniciarse una guerra: tras la independencia de Marruecos en 1956 y durante la Marcha Verde en 1975. De no haber estado Franco en un estado físico tan débil la guerra se habría producido", aseguró Jesús Palacios.
Entre las cartas que el autor manejó resalta la que le escribió José Antonio Girón, de 20 folios, y que la propia familia desconocía hasta ahora. "En ella le asegura que el régimen tiene defectos que le hacen imposible perdurar y le avisa de que no tendrá continuidad después de su muerte".
Palacios aludió finalmente a una carta que el presidente norteamericano Johnson envió a Franco en 1966 solicitando su apoyo en la lucha contra el comunismo y mandándole un listado de necesidades que tendrían en la guerra de Vietnam. "Franco, con una clarividencia increíble, le aconsejó que no se metiese en esa contienda porque la perdería y le aseguró que aunque no conocía a Ho Chi Ming, su historia al expulsar a los japoneses, chinos y franceses le conferían un crédito de patriota, lo que necesitaba Vietnam en esos momentos".
